hablan los temores como rÃos que cruzan el mar mis vestimentas te saludan como desiertos que huelen a llaga llaga que huele al naufragio de mi cansancio al pasto resucitado entre las llanuras de un pueblo que no ha llorado a sus muertos hablo desde el temor de un aeropuerto sucio, vandalizado por la madrugada de un acuerdo que se rÃe del verdor de nuestras montañas