Tangueras Eres el seductor arco de una bahÃa sin raÃces, la gota descendiendo sobre la penumbra, sustento de mágicas pisadas a la hora del suicidio. Bailas con el blanco de la brisa silenciosa del SIDA donde todas las tangueras sacan a pasear sus zapatos italianos rotos y luego incineran sus leguas clavadas en el falso orgullo. Te escupo, una, dos, tres, veces. Eres hembra y macho castrado para asustar los niños en las fiestas patronales, una simple invitación al polvo .